OBAMA, DOLOR DE CABEZA PARA HILLARY

Posted on 15 febrero 2008

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Por Antonio Peña Mirabal

Cuando el senador del estado de Illinois, el afroamericano Barack Obama, anunció su pre candidatura presidencial por el Partido Demócrata el 10 de febrero del presente año, la ex primera dama norteamericana y compañera de partido Hillary Rodham Clinton, no contemplaba que este se convirtiera en el dolor de cabeza que ha significado para sus propósitos. En principio quiso descalificarlo por su inexperiencia en Washington, ya que ella había durado ocho años como huésped de la Casa Blanca y se consideraba como la legítima candidata de su partido frente a los demás contendores, pero él, Barack Obama, muy hábilmente y utilizando la estrategia de la triangulación, le tomó la palabra y ha armado toda una estrategia sobre “la experiencia en Washington”, al grado que ya Hillary no toca ese aspecto.

En su libro Juegos de Poder, Dick Morris establece lo siguiente: “La idea que está detrás de la triangulación es trabajar con empeño para solucionar los problemas que motivan a los votantes del otro bando, a fin de debilitarlos políticamente”. Hillary pensaba que el tema de la inexperiencia en Washington de Obama se lo llevaría en las primeras contiendas en que se enfrentaran, pero resulta que Barack está demostrando que para llegar a la presidencia de su país el tema de la experiencia en manejo de asuntos de estado no es un tema cardinal, y por el contrario ha levantado una consigna que retumba en los oídos del pueblo norteamericano: “este movimiento no se detendrá hasta que haya CAMBIO en Washington”. Ha confrontado el término experiencia con todos los desaciertos del actual gobernante de ese país y de otros gobernantes, incluyendo al esposo de Hillary, Bill Clinton, quienes han llevado a esa gran nación al estado delicado en que hoy se encuentra, y aboga por un CAMBIO profundo en Washington impulsado por gente no comprometida con los sectores responsables de la actual crisis. Ese pensamiento ha calado profundamente en la población y en el Partido Demócrata, al grado que las votaciones que se están desarrollando en esa agrupación política supera por cuatro a los concurrentes del Partido Republicano.

El equipo estratégico de Hillary ante el fracaso del tema “inexperiencia de Obama en Washington”, entonces armó una nueva estrategia publicitaria enfocada en convencer a los demócratas de que a pesar de que Barack había ganado algunos estados, la confrontación decisiva donde se medirían las verdaderas posibilidades de ambos candidatos, sería en lo que se denominó “El Supermartes”. Aunque Obama no ganó mayoritariamente el “supermartes”, los resultados que obtuvo eran inesperados por el equipo de Hillary, y los mismos lo metieron de lleno en la contienda, a tal grado que quien se observa como el verdadero ganador del “supermartes”, a pesar de no haber obtenido la mayoría de delegados, es el senador Obama y no la ex primera dama Hillary. El equipo de Hillary entendía que Obama no sobreviviría a los resultados del “supermartes”, ese error de enfoque le costó el puesto a la jefa de campaña Patti Solis Doyle, quien a los dos días del Martes Negro tuvo que renunciar y ser sustituida por Mike Henry.

El discurso sobre el CAMBIO necesario en Washington, el enfoque despojado de hipocresía sobre los problemas fundamentales de la sociedad norteamericana, la coherencia en el accionar político en base a principios y valores y no en base a coyunturas, es lo que apuntala al senador Obama en estos momentos. La sinceridad con que él trata los temas le ha permitido avanzar incluso entre los grupos que simpatizan con la senadora Clinton, como son los blancos y las mujeres, construyendo una ola de simpatías que en el mes de enero fue capaz de recaudar la suma de 32.5 millones de dólares, frente a 13.5 recaudado por la ex primera dama.

Esa ola en la que está montado el senador Obama lo llevó a ganar cómodamente “las primarias del Potomac”, como se conocen las efectuadas en los estados de Virginia, Maryland y Washington D. C. En estas se fortaleció en el voto afroamericano, quien le apoyó en un 90% y siguió concitando apoyo en grupos tradicionales de Hillary como son los hombres blancos, hispanos y votantes de bajos ingresos.

El curso que han tomado las primarias del Partido Demócrata parece indicar que la definición por la candidatura presidencial se tendrá que llevar a la asamblea de los “Superdelegados” en el mes de agosto del presente año, lo cual constituye una desventaja frente a los republicanos quienes ya definieron a John Mccain como su candidato. Esto sería un momento crucial para el Partido Demócrata, ya que se pondría en manos de unos 796 “superdelegados” la escogencia de su candidato presidencial, dejando a un lado el trabajo, sacrificio y esfuerzo no solo de los pre candidatos, sino de millones de demócratas que se han expresado con mucho entusiasmo en esta contienda. Las posibles consecuencias que representaría para los demócratas llegar a ese punto de la confrontación, es tema para otro análisis.
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