OBAMA FRENTE A LOS SUPERDELEGADOS

Posted on 26 febrero 2008

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Por Antonio Peña Mirabal

De acuerdo a las proyecciones que se realizan respecto a la elección del candidato presidencial por el Partido Demócrata en Estados Unidos, ni la ex primera dama, senadora por New York, Hillary Rodhan Clinton, ni el senador por Illinois, el afroamericano Barack Obama, obtendrían la cantidad de delegados necesarios para dicha nominación a través del proceso de primarias. El último conteo de delegados obtenidos otorga al senador Obama la cantidad de 1354 delegados, y a la senadora Clinton 1263, para una diferencia a favor de Obama de 91 delegados. Para alcanzar los 2025 delegados necesarios y convertirse en candidato, Obama necesitaría ganar 671 delegados adicionales, mientras que Hillary necesitaría 762. Todo indica que el candidato demócrata para las elecciones presidenciales de noviembre, lo escogerá la superestructura partidaria conocida como SUPERDELEGADOS, y no los millones de demócratas que se han movilizado por todo Estados Unidos en los últimos meses a favor de uno u otro pre candidato. Será determinante para esta decisión, lo que suceda el próximo martes 04 de marzo, el segundo SUPERMARTES o MARTES NEGRO, cuando van a votación los estados de Texas, Ohio, Rhode Island y Vermont. Ese día se disputarán los dos pre candidatos demócratas la cantidad de 370 delegados.

Muchas personas en nuestro país estarán preguntándose ¿qué es eso de superdelegados? No es un organismo ni un órgano del Partido Demócrata, es una figura creada en 1982 que otorga a la élite del partido la facultad de decidir aspectos relevantes de la organización. Esa figura la componen los integrantes del Comité Nacional de Dirección del partido (unos 400 en total), funcionarios públicos electos (gobernadores, senadores, representantes) a nivel federal, estatal y local, y figuras políticas prominentes como ex presidentes, ex vicepresidentes, ex gobernadores y personalidades de importancia para la organización, como es el caso de la hija del ex presidente Bill Clinton, Chelsea. En total, para esta ocasión los superdelegados suman 796. La última acción relevante de los superdelegados fue en el año 1984, cuando intervinieron a favor del pre candidato Walter Mondale en detrimento de Gary Hart. Todo indica que volverán a incidir, 24 años después, en la escogencia del candidato demócrata en agosto próximo en Denver, Colorado.

Con vista a ese encuentro tanto Barack como Hillary han levantado teorías sobre cuál debería ser la actitud de los superdelegados, si es que le toca a ellos la elección del candidato presidencial. Siendo coherente con su pensamiento y accionar político, Barack Obama ha planteado que los superdelegados no deberían desconocer la voluntad del voto popular y decidirse por el pre candidato que haya acumulado mayor votación en las primarias. A eso Hillary ha respondido que los superdelegados son independientes y no necesariamente deben amarrar sus votos a lo que ha sucedido en el trayecto de las primarias demócratas. Como puede verse, la situación que le espera a los demócratas en los próximos meses es crucial. Si es Barack al que quieren la mayoría de los demócratas y los superdelegados escogen a Hillary, ya que esta en sondeos realizados tiene mayor aceptación que Obama entre ellos, sin lugar a dudas que los demócratas irían divididos a las elecciones de noviembre, lo que facilitaría la situación al candidato del Partido Republicano, a pesar de la grave crisis en que han sumergido a esa gran nación los últimos gobiernos de ese partido.

Según muestreo realizado por la agencia de noticias internacionales AP, de 405 superdelegados que han expresado su intención del voto, 241 favorecen a la senadora Clinton y 164 al senador Obama. Pero desde el pasado martes 19 de los corrientes hacia acá, cuando Barack arrasó en las primarias celebradas ese día, hay superdelegados que han empezado a retirar su apoyo a la senadora Clinton, y han pasado a apoyar al senador Obama. Los que han asumido este comportamiento son principalmente superdelegados congresistas, aduciendo que no pueden contrariar el voto de sus representados, como es el caso del representante demócrata de Georgia, David Scott, que inicialmente apoyaba a Hillary, pero debido al triunfo limpio de Barack en ese estado, cambió de parecer. Otros superdelegados congresistas que han cambiado de opinión son: la senadora estatal de Nueva Jersey, Dana Redd y Christine Roz Samuels, también de Nueva Jersey.

Irse en contra del voto popular sería un golpe al sistema democrático norteamericano y al propio Partido Demócrata. Las presiones que ejercen los Clinton a última hora sobre los superdelegados para que le favorezcan en caso de no ser beneficiarios del voto popular, y para que los votos de La Florida cuenten a pesar de haberse violentado disposiciones internas que anulan esa votación, son los elementos que tendrá que sortear la alta dirección de esa organización política, y resolverlos satisfactoriamente si es que aspiran a que un demócrata sea a partir de enero próximo el nuevo huésped de La Casa Blanca.
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